El sistema de refrigeración es uno de los que menos atención recibe hasta que da problemas. Y cuando los da, suele ser en el peor momento: en un atasco, en una cuesta larga o en pleno verano. Vamos a explicar qué hay que vigilar antes de que llegue a eso.

El líquido refrigerante caduca, aunque el nivel esté bien

El refrigerante no es solo agua con anticongelante: lleva aditivos anticorrosivos que protegen el circuito por dentro. Con el tiempo, esos aditivos pierden eficacia aunque el nivel del vaso de expansión esté completo. Un refrigerante degradado protege peor contra la corrosión interna, y eso puede acabar dañando componentes del circuito con el paso de los años.

Como referencia general, el cambio suele rondar los 2-4 años o un kilometraje determinado según el fabricante. Lo comprobamos en cada revisión de mantenimiento.

Señales de que algo no va bien

La aguja de temperatura sube más de lo normal en trayectos que antes hacía sin problema. Puede ser bajo nivel de refrigerante, un termostato que no abre bien o un fallo en el ventilador.

El vaso de expansión pierde nivel entre revisiones sin motivo aparente. Es la señal más clara de una fuga en algún punto del circuito.

Manchas o costras verdosas cerca del radiador o de algún manguito, rastro típico de una fuga seca de refrigerante.

Olor dulzón dentro o fuera del coche, que puede ser refrigerante evaporándose por una pequeña pérdida.

Qué pasa si se ignora

Si el nivel baja lo suficiente y nadie lo detecta, el motor puede llegar a sobrecalentarse. Un sobrecalentamiento serio puede dañar la junta de culata o, en los casos más graves, el propio bloque motor —una reparación considerablemente más cara que revisar el circuito a tiempo—. La buena noticia es que, detectada pronto, una fuga de refrigerante suele ser una reparación sencilla: un manguito, una junta, en ocasiones el radiador.

Cómo lo revisamos

Comprobamos el estado y color del líquido, y hacemos una prueba de presión del circuito para confirmar si hay fuga y dónde está exactamente. El cambio de líquido va de 60 € a 100 €. Si hace falta reparar una fuga, entre 95 € y 275 € según el componente afectado. Tras cualquier intervención, purgamos el circuito para eliminar el aire y evitar puntos calientes en el motor.

¿La temperatura de tu coche sube más de lo normal? En Taller Pozuelo, en Pozuelo de Alarcón, lo revisamos antes de que vaya a más. Llama al 641 16 17 71.