Los coches modernos llevan varias decenas de unidades de control repartidas por el vehículo: motor, ABS, airbag, transmisión, climatizador, módulos de confort. Cada una vigila constantemente los sensores conectados a ella, y cuando algo se sale de rango, guarda un código y, si el fallo es relevante, enciende el testigo de avería en el cuadro.
El código no es la pieza que falla
Este es el malentendido más habitual: la gente piensa que el código de avería indica exactamente qué pieza hay que cambiar. No es así. El código señala un circuito o un síntoma —“señal del sensor MAP fuera de rango”, por ejemplo— pero ese síntoma puede tener varias causas distintas: el propio sensor, su cableado, un conector oxidado o incluso otro componente que afecta indirectamente a esa medición.
Cómo se hace bien una diagnosis
Primero, lectura de todos los códigos guardados en las unidades de control, no solo el más reciente. Después, comprobación de datos en vivo: qué está midiendo cada sensor mientras el motor funciona, en tiempo real. Esto es especialmente útil en averías intermitentes, que no siempre dejan un código claro o que solo aparecen en ciertas condiciones —motor caliente, cierta velocidad, cierta carga—.
Los sensores que más fallan
El sensor MAP y el MAF miden el aire que entra al motor y son claves para la mezcla de combustible; un fallo se traduce en pérdida de potencia o consumo más alto. El sensor de temperatura del motor regula el ventilador y el ajuste de inyección en frío. Los sensores de posición del cigüeñal y del árbol de levas sincronizan el encendido con el movimiento del motor —un fallo aquí puede provocar que el coche no arranque o tenga tirones—.
Por qué no borramos el código sin más
Se puede borrar un código de avería sin identificar la causa, y el testigo se apagará durante un tiempo. Pero si el problema sigue ahí, volverá a encenderse, a veces en días. Preferimos decirte qué hemos encontrado, aunque eso signifique confirmarte que de momento no hace falta intervenir.
Cuánto cuesta
La diagnosis con datos en vivo va de 42 € a 68 €. Si reparas con nosotros, se descuenta del total de la reparación. La sustitución de un sensor confirmado como defectuoso, entre 75 € y 190 € según cuál sea y su ubicación.
¿Se te ha encendido el testigo de avería? En Taller Pozuelo, en Pozuelo de Alarcón, te decimos qué puede ser antes de tocar nada. Llama al 641 16 17 71.